martes, 31 de diciembre de 2013

¡Prepara tus uvas!


¡FELIZ AÑO NUEVO 2014!

El Papa Francisco “personaje del año” en Time… Facebook y Twitter

El Papa Francisco 
se convierte en el tema más comentado 
de las redes sociales
y ya ha superado los 10 millones 
de seguidores en la red de microblogging.

ROMA (Aleteia.org). Papa Francisco está contento de ser el “Personaje del Año” de la revista Time si este reconocimiento ayuda a anunciar aún  más a las personas el Evangelio, explica su portavoz.
El Padre Federico Lombardi S.J., director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, ha comentado positivamente y sin sorpresa el anuncio de la directora del prestigioso semanal estadounidense: “La decisión no sorprende, teniendo en cuenta la resonancia y la gran atención despertadas por la elección del Papa Francisco y por el principio del nuevo pontificado”. Según él, “es una señal positiva que uno de los reconocimientos más prestigiosos en el ámbito de la prensa internacional se atribuye a quien anuncia al mundo valores espirituales, religiosos y morales y habla resueltamente a favor de la paz y de una mayor justicia”.
El Padre Lombardi ha añadido que el Papa “no busca ni fama ni éxito, porque cumple con su servicio anunciando el Evangelio del amor de Dios por todos”.
“Si esto atrae a los hombres y a las mujeres y les da esperanza, el Papa está contento. Si esta elección como ‘Hombre del año’ significa que muchos han entendido -por lo menos implícitamente- este mensaje, él seguramente,  se alegra” concluyó el padre Lombardi. 

Oración Fin de Año

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias 
por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, 
el aire y el sol,
por la alegría y el dolor, 
por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año,
el trabajo que pude realizar
y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

Pronto iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida
ante el nuevo calendario aún sin estrenar
y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad
y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén

lunes, 30 de diciembre de 2013

Al finalizar el año: GRACIAS

Por haber llegado al final de este año creyendo, confiando y amándote.
Fueron muchas veces las que animaste mi fe,
las que corriste a mi encuentro.
Siempre sentí el calor de tu mano, aún en plena oscuridad.
Gracias, también, por esa otra fe que he conservado.

Gracias por las ayudas, la compañía
y la alegría que me han brindado las personas.
Gracias por tantos ojos como me miraron con ternura.
Gracias por tantas manos como se adelantaron a estrechar la mía.
Gracias por tantos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron.
Gracias por tantos oídos que me escucharon.

Gracias, Señor, por tanto como he recibido,
que no fueron méritos míos, sino dones tuyos...
Gracias por el mérito que me estimuló.
Por la salud que me sostuvo,
por el trabajo que desempeñé,
y por el descanso de que disfruté.
Gracias por aquel fracaso y aquella desilusión.

Perdón, Señor:
Por la palabra que callé.
Por esa mano que no tendí.
Por la sonrisa que escatimé.
Por el saludo que negué.
Por la mirada que desvié.
Por la disculpa que no pedí.
Por esos oídos que no presté.
Por ese gozo que no compartí.
Por tanta lágrima que no enjugué.
Por esa verdad que omití.
Por tantas veces, Señor,
como me marché de Ti o como no te abrí.

Ayúdame, Señor, quiero comenzar con fuerza
este nuevo año de mi vida.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Levántate - Sagrada Familia A

VIVIR EL DOMINGO – Sagrada Familia, ciclo A

MATEO 2, 13-15 y 19-23
Apenas se marcharon, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta nuevo aviso, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche, se fue a Egipto y se quedó allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto (Os 11,1). Apenas murió Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que intentaban acabar con el niño. Se levantó, cogió al niño y a su madre y entró en Israel. Al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá. Entonces, avisado en sueños, se retiró a Galilea y fue a establecerse a un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas: que se llamaría Nazareno.

ABIERTAS AL PROYECTO DE DIOS

Los relatos evangélicos no ofrecen duda alguna. Según Jesús, Dios tiene un gran proyecto: construir en el mundo una gran familia humana. Atraído por este proyecto, Jesús se dedica enteramente a que todos sientan a Dios como Padre y todos aprendan a vivir como hermanos. Este es el camino que conduce a la salvación del género humano.
Para algunos, la familia actual se está arruinando porque se ha perdido el ideal tradicional de "familia cristiana". Para otros, cualquier novedad es un progreso hacia una sociedad nueva. Pero, ¿cómo es una familia abierta al proyecto humanizador de Dios? ¿Qué rasgos podríamos destacar?
Amor entre los esposos. Es lo primero. El hogar está vivo cuando los padres saben quererse, apoyarse mutuamente, compartir penas y alegrías, perdonarse, dialogar y confiar el uno en el otro. La familia se empieza a deshumanizar cuando crece el egoísmo, las discusiones y malentendidos.
Relación entre padres e hijos. No basta el amor entre los esposos. Cuando padres e hijos viven enfrentados y sin apenas comunicación alguna, la vida familiar se hace imposible, la alegría desaparece, todos sufren. La familia necesita un clima de confianza mutua para pensar en el bien de todos.
Atención a los más frágiles. Todos han de encontrar en su hogar acogida, apoyo y comprensión. Pero la familia se hace más humana sobre todo, cuando en ella se cuida con amor y cariño a los más pequeños, cuando se quiere con respeto y paciencia a los mayores, cuando se atiende con solicitud a los enfermos o discapacitados, cuando no se abandona a quien lo está pasando mal.
Apertura a los necesitados. Una familia trabaja por un mundo más humano, cuando no se encierra en sus problemas e intereses, sino que vive abierta a las necesidades de otras familias: hogares rotos que viven situaciones conflictivas y dolorosas, y necesitan apoyo y comprensión; familias sin trabajo ni ingreso alguno, que necesitan ayuda material; familias de inmigrantes que piden acogida y amistad.
Crecimiento de la fe. En la familia se aprende a vivir las cosas más importantes. Por eso, es el mejor lugar para aprender a creer en ese Dios bueno, Padre de todos; para conocer el estilo de vida de Jesús; para descubrir su Buena Noticia; para rezar juntos en torno a la mesa; para tomar parte en la vida de la comunidad de seguidores de Jesús.
Estas familias cristianas contribuyen a construir ese mundo más justo, digno y dichoso querido por Dios. Son una bendición para la sociedad.

José Antonio Pagola

viernes, 27 de diciembre de 2013

Vuelve tu rostro sobre el pesebre

En la plenitud de los tiempos…, cuando el anhelo ardoroso de la humanidad por un Libertador asaltaba ya los mismos cielos…, en una silenciosa noche de diciembre…, en la gruta de Belén…, desconocido de todos…, rechazado de todos…, nació Nuestro Señor Jesucristo.
Lo pregonan todas las campanas: ¡Ha nacido Cristo! Lo repiten todos los corazones: ¡Ha nacido Cristo! Brilla en todas las miradas la luz de este pensamiento: ¡Ha nacido Cristo!
¿Por qué se hizo hombre el Hijo de Dios?
Se hizo hijo del hombre para que podamos ser hijos de Dios. Se hizo débil para robustecernos. Se dejó envolver en pañales para librarnos de los lazos del pecado. Se hizo pequeño para que fuéramos más grandes. Se hizo pobre para enriquecernos. Nace llorando para secar nuestras lágrimas. Viene a la vida en país extraño para conducirnos a la patria verdadera de los cielos. No encuentra lugar en toda la ciudad para prepararnos lugar en el reino de los cielos.
No puedes negar ante este hecho el sumo amor de Dios. Dios te ama muchísimo. Aquí está la contestación a la pregunta: ¿Por qué se hizo hombre el Hijo de Dios? Antes que tú existieses te miraba ya con amorosos ojos, y te llamaba por tu nombre… En caridad perpetua te amé, dice el Señor, que es como si te dijera: “Desde que soy Dios te amo; desde que me amo a Mí, te amo a ti; tan eterno es el amor que te tengo, como eterno soy Yo y el amor con que me amo”… En esto reconoce su caridad, porque El te amó primero antes que tú le amases y le pudieses amar.
Y porque te amó se comunicó a ti, se derramó a ti, y te atrajo a Sí con infinita bondad y misericordia de la nada. Te hizo ser racional, en el cual se resumen las cualidades de todos los seres creados: libre, inteligente, con capacidad de amar y ser amado. No eres un ser inanimado, no eres planta, no eres animal irracional. Por amor te hizo hombre y por amor Él se hizo hombre para amarte como hombre, como hermano, como hijo.
Porque te amó, está aquí. Ven… mira, pasa a contemplar una de las escenas más sublimes que han admirado los siglos, los ángeles, los hombres.
Vamos, acércate, entra al desmantelado portal, y verás a un Niño, envuelto en pobres y limpios pañales… recostado sobre paja en un pesebre… ¿Sabes quién es, cómo se llama?… Es Jesús…


Fuente y texto completo: catholic.net Autor: P. Antonio Rivero

La locura de Dios - Navidad

Navidad es...


martes, 24 de diciembre de 2013

El mejor regalo...


Decálogo para la Navidad

1. Vive con ENTUSIASMO estos días de Navidad: ¡Dios ha bajado a la tierra! Envía un SMS y pon: «Dios ha nacido: feliz Navidad».

2. Exterioriza PÚBLICAMENTE lo que crees y sientes: ¡Cristo ha nacido! Cuelga en el exterior de tu casa un símbolo cristiano.

3. Tú, como Jesús, también te puedes hacer pequeño en estos días y ser la alegría de alguien: visita a algún enfermo, ejerce la caridad, ayuda en alguna residencia de ancianos.

4. Intercambia regalos con tus familiares y amigos, pero no hagas excesos. El amor se expresa con pequeños detalles.

5. Demuestra la ALEGRÍA cristiana de estos días. No olvides contar villancicos en la sobremesa de la Nochebuena o siempre que tu familia esté reunida. Ilumina, además de tu interior, el exterior de tu domicilio. Dios, que está en ti, también habla a través de lo que tú haces.

6. Que no falte el belén, o por lo menos la figura del Niño Jesús, en tu hogar. La imagen del Niño, en Navidad, es tan imprescindible como un balón en un partido de fútbol. ¡Cuántos hay que juegan a la Navidad «sin el esférico de Jesús de Nazaret»!

7. Participa en las celebraciones de tu parroquia. Ofrécete para los distintos ministerios. Tú, como los pastores, también puedes ofrecer algo de tu pan, leche o miel.

8. ADORA al Señor. Visita diferentes belenes instalados en parroquias, plazas o lugares públicos. Explica a tus pequeños, si los tienes, el sentido de la Navidad.

9. REZA con emoción contenida, ante la llegada de un Dios tan divino y humano. ¿Sirve algo una mesa en la que no se coma? ¿Sirven de algo unas navidades en las que no se rece?

10. FELICITA, con lenguaje y símbolos cristianos, el acontecimiento que es la razón y el ser de estos días: ¡DIOS HA NACIDO! ¡ALELUYA!

Bienaventuranzas de la Navidad

Bienaventurada sea la Navidad,
porque nos trae la paz que el mundo no nos da
Bienaventurada sea la Navidad,
porque la fe es camino para llegar a Dios
Bienaventurada sea la Navidad,
porque lo grande lo convierte en pequeño
Bienaventurada sea la Navidad,
porque una estrella ilumina el firmamento
Bienaventurada sea la Navidad,
porque Dios toma la forma de humano
Bienaventurada sea la Navidad,
porque las distancias se acortan
Bienaventurada sea la Navidad,
porque el corazón del hombre se ennoblece
Bienaventurada sea la Navidad,
porque los adversarios se dan la mano
Bienaventurada sea la Navidad,
porque el amor desciende a la tierra
Bienaventurada sea la Navidad,
porque los sencillos ven a Dios
Bienaventurada sea la Navidad,
porque los pobres son ricos
Bienaventurada sea la Navidad,
porque el silencio habla del Misterio de Dios
Bienaventurada sea la Navidad,
porque la tensa calma, nos trae un acontecimiento: Jesús
Bienaventurada sea la Navidad,
porque un Niño nos enseña el camino para ser felices: Dios
Bienaventurada sea la Navidad,
porque, al nacer Jesús, es la Noche Buena más importante del año
Bienaventurada sea la Navidad,
porque unos pastores nos enseñan su riqueza: la bondad
Bienaventurada sea la Navidad,
porque unos reyes nos indican su realeza: sólo Dios es rey


J.Leoz

Adviento 2013: Armaré el Belén


domingo, 22 de diciembre de 2013

Resumen del año - 4 Adv A

VIVIR EL DOMINGO 4º de Adviento, ciclo A

MATEO 1, 18-24
Así nació Jesús el Mesías: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. Su esposo, José, que era hombre justo y no quería infamarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas tomó esta resolución, se le apareció en sueños el ángel del Señor, que le dijo: José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte contigo a María, tu mujer, porque la criatura que lleva en su seno viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás de nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados. Esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán de nombre Emanuel (Is 7,14) (que significa «Dios con nosotros»). Cuando se despertó José, hizo lo que le había dicho el ángel del Señor y se llevó a su mujer a su casa.

EXPERIENCIA INTERIOR

El evangelista Mateo tiene un interés especial en decir a sus lectores que Jesús ha de ser llamado también "Emmanuel". Sabe muy bien que puede resultar chocante y extraño. ¿A quién se le puede llamar con un nombre que significa "Dios con nosotros"? Sin embargo, este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.
Ese misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos "Dios" no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo, si yo no tengo alguna experiencia personal por pequeña que sea?
De ordinario, a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso, muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del Universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.
El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno.
¿Es posible? El secreto consiste, sobre todo, en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar "acogiendo" la paz, la vida, el amor, el perdón... que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.
Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.
Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes del siglo veinte, afirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, "esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre". El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad.

José Antonio Pagola

Adviento 2013: Armaré el Belén


sábado, 21 de diciembre de 2013

Árbol de Navidad


A NUESTRA SEÑORA DEL ADVIENTO

Señora del Adviento, señora de los brazos vacíos,
señora de la preñez.
Cuánto deseamos que camines con nosotros.
Cuánto necesitamos de ti.
Mujer del pueblo que viajas presurosa y alegre a servir
a Isabel, a pesar de tu vientre pesado y fatigoso.
Entre las dos tejeréis esperanzas y sueños.
Señora del Adviento, señora de los brazos vacíos,
también nosotros estamos preñados de esperanzas y sueños.
Soñamos con que el canto de las aves no sea turbado.
Soñamos con nuestros niños sin temores,
durmiendo tranquilos al arrullo de un villancico.
Soñamos que nuestros viejos mueran
tranquilos y en paz murmurando una oración.
Soñamos con que algún día podremos volver a tener
sueños, utopías y esperanzas.
Señora del Adviento, visítanos como a tu prima.
Monta tu burrito y ven presurosa.
Nuestros corazones son pesebres
huecos y fríos donde hace falta que nazca tu hijo.
Ven, señora, a calentar nuestros corazones,
a seguir tejiendo esperanzas con
nosotros, como lo hiciste con Isabel.
Solo así, en medio de la noche iluminada,
podremos volver a soñar…
podremos gritar ¡es Navidad!.

Adviento 2013: Armaré el Belén


martes, 17 de diciembre de 2013

Si me buscas en Navidad

Quiero estar en vela, Señor

Preparado para que, 
cuando Tú llames, yo te abra
Despierto para que, 
cuando Tú te acerques, te deje entrar
Alegre para que, 
cuando Tú te presentes, veas mi alegría

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR
Que, el tiempo en el que vivo, 
no me impida ver el futuro
Que, mis sueños humanos, no eclipsen los divinos
Que, las cosas efímeras, no se antepongan sobre las definitivas

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR
Y que, cuando nazcas, yo pueda velarte
Para que, cuando vengas, salga a recibirte
Y que, cuando llores, yo te pueda arrullar

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR
Para que, la violencia, de lugar a la paz
Para que los enemigos se den la mano
Para que la oscuridad sea vencida por la luz
Para que el cielo se abra sobre la tierra

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR
Porque el mundo necesita ánimo y levantar su cabeza
Porque el mundo, sin Ti, está cada vez más frío
Porque el mundo, sin Ti, es un caos sin esperanza
Porque el mundo, sin Ti, vive y camina desorientado

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR
Prepara mi vida personal: que sea la tierra donde crezcas
Trabaja mi corazón: que sea la cuna donde nazcas
Ilumina mis caminos: para que pueda ir por ellos y encontrarte
Dame fuerza: para que pueda ofrecer al mundo lo que tu me das

Quiero estar, en vela, Señor
Entre otras cosas porque, tu Nacimiento,
será la mejor noticia de la Noche Santa
que se hará madrugada de amor inmenso en Belén.

¡VEN, SEÑOR!

¡FELICIDADES PAPA FRANCISCO!

Adviento 2013: Armaré el Belén


domingo, 15 de diciembre de 2013

Que las personas vivan en libertad (Vídeo)

VIVIR EL DOMINGO 3º de Adviento, ciclo A

MATEO 11, 2-11
Juan se enteró en la cárcel de las obras que hacía el Mesías y mandó dos discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que tenía que venir o esperamos a otro? Jesús les respondió: Id a contarle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: Ciegos ven y cojos andan, leprosos quedan limpios y sordos oyen, muertos resucitan y pobres reciben la buena noticia (Is 26,19). Y ¡dichoso el que no sé escandalice de mi! Mientras se alejaban, Jesús se puso a hablar de Juan a las multitudes: ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto?, ¿una caña sacudida por el viento? ¿Qué salisteis a ver si no?, ¿un hombre vestido con elegancia? Los que visten con elegancia, ahí los tenéis, en la corte de los reyes. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver un profeta? Sí, desde luego, y más que profeta; es él de quien está escrito: Mira, yo envío mi mensajero delante de ti; él preparará tu camino ante ti (Ex 23,20; Mal 31). Os aseguro que no ha nacido de mujer nadie más grande que Juan Bautista, aunque el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él.

CURAR HERIDAS
La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?".
Jesús le responde con su vida de profeta curador: "Decidle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia". Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.
Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso, se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: "Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo".
Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso, no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: "No juzguéis y no seréis juzgados".
Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana.
Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba "reino de Dios".
El Papa Francisco afirma que "curar heridas" es una tarea urgente: "Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor, cercanía y proximidad a los corazones... Esto es lo primero: curar heridas, curar heridas". Habla luego de "hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela". Habla también de "caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perderse".
Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Su tarea será doble: anunciar que el reino Dios está cerca y curar enfermos.
José Antonio Pagola

Adviento 2013: Armaré el Belén


lunes, 9 de diciembre de 2013

ORACION DE LA ESPERANZA

Yo te espero, Señor, ¿por qué te espero tanto?
No me importa que tardes;
no necesito, Señor, que vengas pronto.
Yo esperaré, te seguiré esperando.
Siempre en la noche latirán tus pasos,
cada hora más cerca de mi corazón.
Yo sé que vienes,
pero encuentras algunos cansados ya de esperar
y llamas a su puerta, te entretienes.
No tengas prisa por mí, casi mejor que tardes.
Me consuela, en la espera, saber que hay muchas almas
que reciben ahora tu visita.
No te apures por mí, yo seguiré en la noche,
sin miedo a los ladridos, sin temor a la escarcha,
esperando que llegues.
Llegarás, estás ya cerca, te oye mi corazón.
Estás ya de camino y mi luz sigue encendida.

¡Ánimo!


Adviento 2013: Armaré el Belén


domingo, 8 de diciembre de 2013

A NUESTRA SEÑORA DE LA SENCILLEZ


Señora, que no tengamos miedo a fracasar;
y que nuestras equivocaciones no nos asusten;
que obremos siempre con sinceridad y humildad;
que no nos creamos mejores que los mayores
y que reconozcamos nuestros yerros;
que seamos arriesgados
y al mismo tiempo apoyemos nuestras manos
en la de nuestros mayores;
que encontremos a Cristo, camino, verdad y vida,
y nos arrojemos en sus brazos sin miedo.
Que nuestra juventud se desborde
enriqueciendo la Iglesia de nuestros padres.

Palabras como regalos

VIVIR EL DOMINGO 2º DE ADVIENTO, CICLO A

LUCAS 1, 26-38
A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea que se llamaba Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. Entrando adonde estaba ella, el ángel le dijo: Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. Ella se turbó al oír estas palabras, preguntándose qué saludo era aquél. El ángel le dijo: No temas, María, que Dios te ha concedido su favor. Mira, vas a concebir en tu seno y a dar a luz un hijo y le pondrás de nombre Jesús. Éste será grande, lo llamarán Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David su antepasado; reinará para siempre en la casa de Jacob y su reinado no tendrá fin. María dijo al ángel: ¿Cómo sucederá eso, si no vivo con un hombre? El ángel le contestó: El Espíritu Santo bajará sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso al que va a nacer lo llamarán "Consagrado", "Hijo de Dios" Y mira, también tu pariente Isabel, en su vejez, ha concebido un hijo; la que decían que era estéril está ya de seis meses, porque para Dios no hay nada imposible (Gn 18,14). Respondió María: Aquí está la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel la dejó.

UN ANUNCIO SORPRENDENTE
Lucas narra el anuncio del nacimiento de Jesús en estrecho paralelismo con el del Bautista. El contraste entre ambas escenas es tan sorprendente que nos permite entrever con luces nuevas el Misterio del Dios encarnado en Jesús.
El anuncio del nacimiento del Bautista sucede en «Jerusalén», la grandiosa capital de Israel, centro político y religioso del pueblo judío. El nacimiento de Jesús se anuncia en un pueblo desconocido de las montañas de Galilea. Una aldea sin relieve alguno, llamada «Nazaret», de donde nadie espera que pueda salir nada bueno. Años más tarde, estos pueblos humildes acogerán el mensaje de Jesús anunciando la bondad de Dios. Jerusalén por el contrario lo rechazará Casi siempre, son los pequeños e insignificantes los que mejor entienden y acogen al Dios encarnado en Jesús.
El anuncio del nacimiento del Bautista tiene lugar en el espacio sagrado del «templo». El de Jesús en una casa pobre de una «aldea». Jesús se hará presente allí donde las gentes viven, trabajan, gozan y sufren. Vive entre ellos aliviando el sufrimiento y ofreciendo el perdón del Padre. Dios se ha hecho carne, no para permanecer en los templos, sino para «poner su morada entre los hombres» y compartir nuestra vida.
El anuncio del nacimiento del Bautista lo escucha un «varón» venerable, el sacerdote Zacarías, durante una solemne celebración ritual. El de Jesús se le hace a María, una «joven» de unos doce años. No se indica donde está ni qué está haciendo. ¿A quién puede interesar el trabajo de una mujer? Sin embargo, Jesús, el Hijo de Dios encarnado, mirará a las mujeres de manera diferente, defenderá su dignidad y las acogerá entre sus discípulos.
Por último, del Bautista se anuncia que nacerá de Zacarías e Isabel, una pareja estéril, bendecida por Dios. De Jesús se dice algo absolutamente nuevo. El Mesías nacerá de María, una joven virgen. El Espíritu de Dios estará en el origen de su aparición en el mundo. Por eso, «será llamado Hijo de Dios». El Salvador del mundo no nace como fruto del amor de unos esposos que se quieren mutuamente. Nace como fruto del Amor de Dios a toda la humanidad. Jesús no es un regalo que nos hacen María y José. Es un regalo que nos hace Dios.
José Antonio Pagola