domingo, 29 de junio de 2014

Vivir el domingo 13 Tiempo Ordinario, ciclo A

MATEO 16, 13-19
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: - ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Contestaron ellos: - Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. Él les preguntó: - Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: - Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: - ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! Porque eso no ha salido de ti, te lo ha revelado mi Padre del cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Piedra, y sobre esa roca voy a edificar mi comunidad y el poder de la muerte no la derrotará. Te daré las llaves del reino de Dios; así, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

SOLO JESÚS EDIFICA LA IGLESIA
El episodio tiene lugar en la región pagana de Cesarea de Filipo. Jesús se interesa por saber qué se dice entre la gente sobre su persona. Después de conocer las diversas opiniones que hay en el pueblo, se dirige directamente a sus discípulos: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?".
Jesús no les pregunta qué es lo que piensan sobre el sermón de la montaña o sobre su actuación curadora en los pueblos de Galilea. Para seguir a Jesús, lo decisivo es la adhesión a su persona. Por eso, quiere saber qué es lo que captan en él.
Simón toma la palabra en nombre de todos y responde de manera solemne: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Jesús no es un profeta más entre otros. Es el último Enviado de Dios a su pueblo elegido. Más aún, es el Hijo del Dios vivo. Entonces Jesús, después de felicitarle porque esta confesión sólo puede provenir del Padre, le dice: "Ahora yo te digo: tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia".
Las palabras son muy precisas. La Iglesia no es de Pedro sino de Jesús. Quien edifica la Iglesia no es Pedro, sino Jesús. Pedro es sencillamente "la piedra" sobre la cual se asienta "la casa" que está construyendo Jesús. La imagen sugiere que la tarea de Pedro es dar estabilidad y consistencia a la Iglesia: cuidar que Jesús la pueda construir, sin que sus seguidores introduzcan desviaciones o reduccionismos.
El Papa Francisco sabe muy bien que su tarea no es "hacer las veces de Cristo", sino cuidar que los cristianos de hoy se encuentren con Cristo. Esta es su mayor preocupación. Ya desde el comienzo de su su servicio de sucesor de Pedro decía así: "La Iglesia ha de llevar a Jesús. Este es el centro de la Iglesia. Si alguna vez sucediera que la Iglesia no lleva a Jesús, sería una Iglesia muerta".
Por eso, al hacer público su programa de una nueva etapa evangelizadora, Francisco propone dos grandes objetivos. En primer lugar, encontrarnos con Jesús, pues "él puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestras comunidades... Jesucristo puede también romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo".
En segundo lugar, considera decisivo "volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio" pues, siempre que lo intentamos, brotan nuevos caminos, métodos creativos, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual". Sería lamentable que la invitación del Papa a impulsar la renovación de la Iglesia no llegara hasta los cristianos de nuestras comunidades.
José Antonio Pagola

La persona es lo primero (Vídeo)

San Pedro y San Pablo

martes, 24 de junio de 2014

Oración para final de curso

Señor, Tú nos dijiste: “La mies es mucha y los obreros pocos”. Nos invitaste a trabajar en tu campo, sin exigir cualificación. En tu campo cabemos todos. A principio de curso aceptamos esta invitación y ahora te presentamos la cosecha.
Nos entregaste unos talentos: “Trabajad con ellos y al final dadme cuenta”. Hoy te los presentamos. Con mayor o menor empeño, de aquellos talentos, Señor, unos rindieron el 30, otros el 20 o el 10, pero nadie los enterró por miedo.
Nos pediste: “Sed luz en la tierra”. Como aquella lamparita que al ponerse el sol y no saber quién sustituiría su luz dijo:”se hará lo mejor que se pueda”. Hemos intentado alumbrar, para que la oscuridad no bloqueara nuestro camino. A veces, aún sin luz, es necesario avanzar, incluso sin conocer el camino. La oración de cada mañana, y todas nuestras celebraciones, han sido la herramienta.
Nos enseñaste que tu preferencia eran los más débiles, los más indefensos: los niños, los que sufren a causa de las catástrofes, la falta de oportunidades de estudio, la dejadez de sus familias o la falta diaria de alimento. Para ellos hemos trabajado en nuestras aulas, en nuestras campañas, en nuestra sensibilización. Hemos trabajado para que tu enseñanza no quedara estéril.
Nos dijiste: “No he venido a ser servido, si no a servir”. El trabajo servicial y animoso de mucha gente en este curso ha permitido que nuestras fiestas, encuentros, convivencias, la administración del centro, la comida, la atención telefónica, el mantenimiento de las instalaciones, la limpieza del centro… hayan funcionado como una máquina bien engrasada un año más. Todo esto es también testigo y ejemplo de servicio.
Nos prometiste: “Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos”. Confiamos en tu Palabra, y vamos viendo como cada día se hace realidad. En tantos gestos, miradas, silencios, denuncia de injusticias, palabras de ánimo, acompañamientos, risas… Has estado con nosotros, aunque a veces no te reconozcamos.
Nos legaste un mandamiento: “Amaos, no de cualquier manera, si no como yo os he amado”. Intentarlo, lo hemos intentado. Aunque a veces el trabajo nos desborde, los alumnos nos agoten o nos echen pulsos. Tú Señor, sabes que aún así los hemos amado.
Hoy también nos dices: “A quién mucho ama, mucho se le perdona”. Nuestro deseo, nuestra inquietud, nuestro anhelo es: trabajar, alumbrar, cumplir, servir, amar. Y en todo ello no tomarnos vacaciones.

Gracias, Señor, porque Tú, como Maestro por excelencia, nos enseñaste la práctica. Nos acompañaste y ayudaste a lo largo del curso que ahora termina. Gracias, porque a pesar de nuestras debilidades, infidelidades, comodidades, miedos e ingratitudes, Tú, nuestro buen Dios, seguirás estando siempre a nuestro lado, acompañando nuestra historia. Contamos contigo y sabemos que Tú también cuentas con nosotros para la construcción de tu Reino. Gracias por el descanso que ahora vamos a disfrutar. GRACIAS BUEN MAESTRO.

domingo, 22 de junio de 2014

Vivir el domingo: Cuerpo y Sangre de Cristo, ciclo A

JUAN 6, 51-58
Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que come pan de éste vivirá para siempre. Pero, además, el pan que yo voy a dar es mi carne, para que el mundo viva. Los judíos aquellos discutían acaloradamente unos con otros diciendo: - ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Les dijo Jesús: - Pues sí, os lo aseguro: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida definitiva y yo lo resucitaré el último día, porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre sigue conmigo y yo con él; como a mí me envió el Padre que vive y, así, yo vivo por el Padre, también aquel que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron; quien come pan de éste vivirá para siempre.

ESTANCADOS

El Papa Francisco está repitiendo que los miedos, las dudas, la falta de audacia... pueden impedir de raíz impulsar la renovación que necesita hoy la Iglesia. En su Exhortación "La alegría del Evangelio" llega a decir que, si quedamos paralizados por el miedo, una vez más podemos quedarnos simplemente en "espectadores de un estancamiento infecundo de la Iglesia".
Sus palabras hacen pensar. ¿Qué podemos percibir entre nosotros? ¿Nos estamos movilizando para reavivar la fe de nuestras comunidades cristianas, o seguimos instalados en ese "estancamiento infecundo" del que habla Francisco? ¿Dónde podemos encontrar fuerzas para reaccionar?
Una de las grandes aportaciones del Concilio fue impulsar el paso desde la "misa", entendida como una obligación individual para cumplir un precepto sagrado, hacia la "eucaristía" vivida como celebración gozosa de toda la comunidad para alimentar su fe, crecer en fraternidad y reavivar su esperanza en Cristo.
Sin duda, a lo largo de estos años, hemos dado pasos muy importantes. Quedan muy lejos aquellas misas celebradas en latín en las que el sacerdote "decía" la misa y el pueblo cristiano venía a "oír" la misa o "asistir" a la celebración. Pero, ¿no estamos celebrando la eucaristía de manera rutinaria y aburrida?
Hay un hecho innegable. La gente se está alejando de manera imparable de la práctica dominical porque no encuentra en nuestras celebraciones el clima, la palabra clara, el rito expresivo, la acogida estimulante que necesita para alimentar su fe débil y vacilante.
Sin duda, todos, pastores y creyentes, nos hemos de preguntar qué estamos haciendo para que la eucaristía sea, como quiere el Concilio, "centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana". Pero, ¿basta la buena voluntad de las parroquias o la creatividad aislada de algunos, sin más criterios de renovación?
La Cena del Señor es demasiado importante para que dejemos que se siga "perdiendo", como "espectadores de un estancamiento infecundo" ¿No es la eucaristía el centro de la vida cristiana? ¿Cómo permanece tan callada e inmóvil la jerarquía? ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación y nuestro dolor con más fuerza?
El problema es grave. ¿Hemos de seguir "estancados" en un modo de celebración eucarística, tan poco atractivo para los hombres y mujeres de hoy? ¿Es esta liturgia que venimos repitiendo desde hace siglos la que mejor puede ayudarnos a actualizar aquella cena memorable de Jesús donde se concentra de modo admirable el núcleo de nuestra fe?
José Antonio Pagola

Alimentados (Vídeo)

viernes, 20 de junio de 2014

¡Vas por delante, Señor! Corpus Christi

Porque, conociendo la humanidad del hombre,
sabes que necesita de tu mano y de tus huellas
para no perder el norte de su existencia.
Que, sin Ti, está abocada  a la desilusión y al desencanto
a la tibieza, al pesimismo o al enfrentamiento.
Sales, en este día del Corpus Christi,
y empujado con la fuerza o el secreto del amor.
¡Inyecta, Señor, un poco de tu sangre en nuestro mundo!
Porque, nuestros cuerpos, se encuentran débiles
Porque, la sangre que corre por nuestras venas,
además de roja y viva queremos que sea divina
¡Danos un poco de tu Cuerpo, oh Cristo!
Porque, en las mesas de nuestra vida,
sobra el pan que se cuece en un simple horno
y nos falta ese otro Pan que se dora en el amor divino
¡VAS POR DELANTE, SEÑOR!
Sales en la custodia y rodeado de mis vasallos
Somos nosotros, Señor, tus amigos
los que, un día sí y otro también,
queremos llevarte como el mejor tesoro al mundo
Los que, envueltos en contradicciones,
somos miembros de tu Cuerpo
y anunciadores de tus buenos y santos misterios.
¡VAS POR DELANTE, SEÑOR!
Mira al enfermo que, desde el azotea de su sufrimiento,
te grita: ¡ten compasión de mi!
Detén tu mirada sobre el que, muerto aún estando vivo,
te pide un poco de esperanza en su caminar
No dejes de bendecir a los que, abriendo su corazón,
te dicen que, entre todo lo conocido,
Tú eres lo mejor y digno de ser adorado
¡VAS POR DELANTE, SEÑOR!
Gracias, Jesús, por compartir nuestras prisas
y ofrecernos un poco de calma
Gracias, Jesús, por no ser indiferente a nuestra vida
y colmarnos con tu gracia
Gracias, Jesús, por contemplar nuestra situación
y regalarnos tantas caricias con serenas respuestas
Gracias, oh Cristo, porque tu Cuerpo y tu Sangre
nos redime, nos hace fuertes, decididos, valientes,
entusiastas, comprometidos….
y nos hace sentir hoy,  más que  nunca,
que merece la pena caminar y vivir contigo.
Amén.

Javier Leoz

jueves, 19 de junio de 2014

Corpus

CORPUS........... la caridad es causa de felicidad personal y comunitaria. El dar supone enriquecerse a sí mismo. Con la caridad todos somos beneficiados.
CORPUS...........es centralizar el Misterio de la Eucaristía en aquel acto de supremo servicio donde Jesús da pruebas del señorío del amor de Dios en su corazón.
CORPUS...........es manifestar públicamente la convicción de todo cristiano católico que siente y vive en la Eucaristía el AMOR que Dios nos tiene. Que sabe que siempre hay un Misterio escondido detrás de las especies del pan y del vino.
CORPUS..........es el AMOR de DIOS que toma cuerpo....que se hace cuerpo; visible, alimento, vino y pan. Y, si el amor de DIOS se hace cuerpo, nuestras calles se hacen hueco y se abren de par en par para que, por unos momentos, se conviertan en mesa interminable donde los seguidores de Jesús celebren, proclamen, vivan y coman su pan multiplicado.
CORPUS........es el AMOR de DIOS a los hombres y - en trampolín- amor y servicio, generosidad y justicia, perdón y fraternidad........de los hombres con los propios hombres.
Si el AMOR DE DIOS se hace cuerpo, por nosotros, nosotros somos urgidos por imperativo de Jesús Eucaristía a ser igualmente cuerpo visible de: justicia y del compartir, de alegría y de tolerancia, de respeto y de fe de reconciliación y de esperanza, de ilusión de coraje, de piedad y de compromiso continuado en pro de una sociedad que no tiene más esquemas sino el poder para tener. Ahora, en estos tiempos sobre todo, donde hay tanto contraste de culturas y hasta de religiones…es bueno manifestar públicamente lo que sentimos y lo que creemos:
¡DIOS ESTA AQUÍ!.
No sé porque me da que el Corpus, hoy más que nunca, puede ser un desafío ante ese afán de replegar y de esconder todo lo que suene a religioso. La custodia, con Cristo dentro, puede ser perfectamente la gran pancarta de un Dios que sigue hablando y manifestándose a través de nosotros.

Javier Leoz

domingo, 15 de junio de 2014

Vivir el domingo: Solemnidad de la Santísima Trinidad

JUAN 3, 16-18
Porque así demostró Dios su amor al mundo, llegando a dar a su Hijo único, para que todo el que le presta su adhesión tenga vida definitiva y ninguno perezca. Porque no envió Dios el Hijo al mundo para que dé sentencia contra el mundo, sino para que el mundo por él se salve. El que le presta adhesión no está sujeto a sentencia: el que se niega a prestársela ya tiene la sentencia, por su negativa a prestarle adhesión en su calidad de Hijo único de Dios.

CONFIAR EN DIOS

El esfuerzo realizado por los teólogos a lo largo de los siglos para exponer con conceptos humanos el misterio de la Trinidad apenas ayuda hoy a los cristianos a reavivar su confianza en Dios Padre, a reafirmar su adhesión a Jesús, el Hijo encarnado de Dios, y a acoger con fe viva la presencia del Espíritu de Dios en nosotros.
Por eso puede ser bueno hacer un esfuerzo por acercarnos al misterio de Dios con palabras sencillas y corazón humilde siguiendo de cerca el mensaje, los gestos y la vida entera de Jesús: misterio del Hijo de Dios encarnado.
El misterio del Padre es amor entrañable y perdón continuo. Nadie está excluido de su amor, a nadie le niega su perdón. El Padre nos ama y nos busca a cada uno de sus hijos e hijas por caminos que sólo él conoce. Mira a todo ser humano con ternura infinita y profunda compasión. Por eso, Jesús lo invoca siempre con una palabra: "Padre".
Nuestra primera actitud ante ese Padre ha de ser la confianza. El misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos "Dios", no nos ha de causar nunca miedo o angustia: Dios solo puede amarnos. Él entiende nuestra fe pequeña y vacilante. No hemos de sentirnos tristes por nuestra vida, casi siempre tan mediocre, ni desalentarnos al descubrir que hemos vivido durante años alejados de ese Padre. Podemos abandonarnos a él con sencillez. Nuestra poca fe basta.
También Jesús nos invita a la confianza. Estas son sus palabras: "No viváis con el corazón turbado. Creéis en Dios. Creed también en mí". Jesús es el vivo retrato del Padre. En sus palabras estamos escuchando lo que nos dice el Padre. En sus gestos y su modo de actuar, entregado totalmente a hacer la vida más humana, se nos descubre cómo nos quiere Dios.
Por eso, en Jesús podemos encontrarnos en cualquier situación con un Dios concreto, amigo y cercano. Él pone paz en nuestra vida. Nos hace pasar del miedo a la confianza, del recelo a la fe sencilla en el misterio último de la vida que es solo Amor.
Acoger el Espíritu que alienta al Padre y a su Hijo Jesús, es acoger dentro de nosotros la presencia invisible, callada, pero real del misterio de Dios. Cuando nos hacemos conscientes de esta presencia continua, comienza a despertarse en nosotros una confianza nueva en Dios.
Nuestra vida es frágil, llena de contradicciones e incertidumbre: creyentes y no creyentes, vivimos rodeados de misterio. Pero la presencia, también misteriosa del Espíritu en nosotros, aunque débil, es suficiente para sostener nuestra confianza en el Misterio último de la vida que es solo Amor.

José Antonio Pagola

Inspiración total (Vídeo)

sábado, 14 de junio de 2014

Día Mundial del Donante de Sangre

El 14 de junio se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre, así lo dispuso en Asamblea, la Organización Mundial de la Salud, no solo como reconocimiento a miles de donantes de sangre a lo largo de todo el planeta, que ayudan a otros seres humanos necesitados, también al nacimiento de Karl Landsteiner el día 14 de junio del año 1868, patólogo y biólogo, el genio que descubrió para bien de la humanidad la tipificación de los grupos sanguíneos. En el año 1930 fue galardonado con el gran Premio Nobel de Fisiología. Donar sangre no es nada traumático, es muy sencillo e indoloro; el personal profesional que nos asisten son personas muy preparadas para la tarea que desarrollan con mucha responsabilidad.
Para donar sangre debemos ser mayores de 18 años, pesar más de cincuenta kilos y tener buena salud; la duración de la extracción es de solo 20 minutos aproximadamente.

Las personas pueden donar (así lo recomiendan) solo cada cuatro meses los hombres y las mujeres 3 veces al año. Antes de una donación el médico será el que nos indique si estamos aptos para donar; con un reconocimiento oportuno determina cuales fueron o son las enfermedades por las cuales no podemos ser donantes. 
La donación siempre es voluntaria y mucho mas apreciada porque sale del amor de ayudar a nuestros hermanos necesitados.

martes, 10 de junio de 2014

Más allá de la pizarra (Película)

La película narra la historia verdadera de la profesora Stacey Bess, donde ella cuenta sus experiencias con los niños que nadie quería. Cuenta su historia ocurrida en el año 1987, cuando se hizo cargo de la "escuela" improvisada en un refugio para personas sin techo en Salt Lake City.

domingo, 8 de junio de 2014

VEN, ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu de Dios, Madre llena de ternura:
cuéntanos la historia de Dios.
Ven, Espíritu de Dios, Viento de compasión,
protege bajo tu manto a los pobres de toda la tierra.
Ven, espíritu de Dios, Fuego siempre encendido,
haz que todos los pueblos conozcan el sabor del pan,
lo coman en paz y lo compartan en justicia.
Ven, Espíritu de Dios, Árbol plantado junto al río,
haz que todas las religiones del mundo revelen el rostro de Dios
en toda su diversidad de matices y colores.
Ven, Espíritu de Dios, mirada de Cristo Resucitado,
haz que todas las Iglesias, en un nuevo Pentecostés,
continúen proclamando la Palabra que sana y libera.
Ven, Espíritu de Dios,
Pies de todo caminante y peregrino,
haz que nadie se sienta ya extranjero,
que todo hombre y mujer puedan caminar libres
como buscadores del Absoluto.
Ven, Espíritu de Dios,
Soplo de consuelo y esperanza,
vela por nuestros ancianos para que nunca se queden solos,
por nuestros jóvenes para que no se rompan sus sueños,
por nuestra Comunidad
para que ofrezca un espacio de contemplación y compasión
a todos los que buscan el rostro de Dios y el rostro del hombre. Amén.

Vivir el domingo: Solemnidad de Pentecostés

JUAN 20, 19-23
Ya anochecido, aquel día primero de la semana, estando atrancadas las puertas del sitio donde estaban los discípulos, por miedo a los dirigentes judíos, llegó Jesús, haciéndose presente en el centro, y les dijo: - Paz con vosotros. Y dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos sintieron la alegría de ver al Señor. Les dijo de nuevo: - Paz con vosotros. Igual que el Padre me ha enviado a mí, os envío yo también a vosotros. Y dicho esto sopló y les dijo: - Recibid Espíritu Santo. A quienes dejéis libres de los pecados, quedarán libres de ellos; a quienes se los imputéis, les quedarán imputados.

VIVIR A DIOS DESDE DENTRO

Hace unos años, el gran teólogo alemán, Karl Rahner, se atrevía a afirmar que el principal y más urgente problema de la Iglesia de nuestro tiempo es su "mediocridad espiritual". Estas eran sus palabras: el verdadero problema de la Iglesia es "seguir caminando con resignación y aburrimiento cada vez mayores caminos comunes de una mediocridad espiritual."
El problema no ha hecho más que agravarse en estas últimas décadas. De poco han servido los intentos de reforzar las instituciones, salvaguardar la liturgia o vigilar la ortodoxia. En el corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de Dios.
La sociedad moderna ha apostado por "el exterior". Todo nos invita a vivir desde fuera. Todo nos presiona para movernos con prisa, casi sin detenerse en nada ni en nadie. La paz no encuentra rendijas para penetrar hasta nuestro corazón.
Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde dentro. Por ser humana, a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la interioridad.
Es triste observar que tampoco en las comunidades cristianas sabemos cuidar y promover la vida interior. Muchos no saben lo que es el silencio del corazón, no se enseña a vivir la fe desde dentro. Privados de la experiencia interior, sobrevivimos olvidando nuestra alma: escuchando palabras con los oídos y pronunciando oraciones con los labios, mientras nuestro corazón está ausente.
En la Iglesia se habla mucho de Dios, pero, ¿dónde y cuándo escuchamos los creyentes la presencia callada de Dios en lo más profundo del corazón? ¿Dónde y cuándo acogemos al Espíritu del Resucitado en nuestro interior? ¿Cuándo vivimos en comunión con el Misterio de Dios desde dentro?
Acoger el Espíritu de Dios quiere decir dejar de hablar sólo con un Dios al que casi siempre colocamos lejos y fuera de nosotros, y aprender a escucharlo en el silencio del corazón. Dejar de pensar a Dios con la cabeza, y aprender a percibirlo en lo más íntimo de nuestro ser.
Esta experiencia interior de Dios, real y concreta, transforma nuestra fe. Uno se sorprende de cómo ha podido vivir sin descubrirlo antes. Ahora sabe por qué es posible creer incluso en una cultura secularizada. Ahora conoce una alegría interior nueva y diferente. Me parece muy difícil de mantener por mucho tiempo la fe en Dios en medio de la agitación y la frivolidad de la vida moderna, sin conocer, aunque sea de manera humilde y sencilla, alguna experiencia interior del Misterio de Dios.
José Antonio Pagola 

Una nueva mirada (Vídeo)

sábado, 7 de junio de 2014

Envíanos, Señor, tu Espíritu

Envíanos, Señor, tu Espíritu.
El Espíritu del Amor,
Espíritu de color rojo como la Pasión y el martirio,
Espíritu de manos entrelazadas entre Padre e Hijo.
Envíanos tu Espíritu,
Paloma de Paz
que regala al mundo tu amistad.
Envíanos tu Espíritu,
para que no se nos olvide lo que es amar,
para que no echemos en saco roto la Palabra de la Verdad.
Envíanos tu Espíritu,
fuego valiente en la oscuridad.
Envíanos tu Espíritu,
a los que se van a confirmar,
a los que lo hicieron ya,
a la Iglesia, hogar de fraternidad.
Envíanos tu Espíritu,
para que no olvidemos a los pobres y humildes,

a aquellos que llevan en su corazón el sello del amor.

viernes, 6 de junio de 2014

Sor Cristina, ganadora del programa "La voz, Italia"


Hacía semanas que La Voz de Italia ya había proclamado de manera no oficial a la monja Sor Cristina como la ganadora de su última edición. La resolución, más que evidente, se hizo pública este jueves, en la gala final del concurso de talentos musicales. Con solo 25 años, la religiosa se subió por última vez al escenario del canal Rai2 y cautivó a todo el país con su torrente de voz, que le brindó el título de campeona. Tras conocerse el veredicto, sor Cristina Scuccia animó a todo el público presente en el plató a rezar un Padre Nuestro.
«Quiero que Jesucristo entre aquí, es un sueño», declaró la religiosa tras recibir el trofeo que representa tres dedos de una mano sosteniendo un micrófono. También agradeció calurosamente a su coach en el programa haberla «protegido» frecuentemente ante quienes la criticaban.
Tutelada durante su paso por La Voz Italia por el rapero italiano D-Jax, consiguió tocar el cielo gracias al 62 % de los votos emitidos por la audiencia, que la concedieron, además, un contrato discográfico con la productora Universal. Por su parte, el cantante, que se autodefine como «el diablo ante el agua bendita», consideró «increíble» el desempeño de sor Cristina, que anoche se presentó ante las cámaras rigurosamente ataviada con un vestido y velo negro. Él la animó a «cambiar las cosas, a brindar un ejemplo importante».
Durante la gala final, la monja sor Cristina, animada desde las gradas por algunas de sus hermanas ursulinas, interpretó populares bandas sonoras como la de Flash dance (1983), What a feeling o la de la cinta del director italiano Roberto Benigni, La vida es Bella (1997). Pero el punto álgido del programa llegó cuando los concursantes tuvieron que cantar una canción propia. Lungo la riva, un tema muy rítmico y de estética góspel, fue su elección final.

martes, 3 de junio de 2014

Ven, Espíritu Santo

* Ven, Espíritu de Sabiduría, de entendimiento, de ciencia, líbranos de nuestras cegueras y tinieblas, de nuestras dudas e indecisiones, de nuestros fanatismos y prejuicios. Llénanos de Tuy luz, gozosa luz, para que conozcamos la verdad, para que descubramos el misterio de la existencia. El misterio de cada persona y cada cosa, el misterio de Dios.

* Ven, Espíritu de fortaleza, para que venzamos nuestros miedos y debilidades, nuestros pesimismos y depresiones, nuestros apegos ataduras, nuestras parálisis y turbaciones. Cólmanos de tu santa audacia para que lleguemos a ser libres.

* Ven, Espíritu de piedad y santo temor, no nos dejes caer en autosuficiencia y el orgullo, en la ingratitud y el olvido, en falsos temores y escrúpulos, en desconfianzas y angustias, en las violencias y durezas de corazón. Danos un corazón humilde y misericordioso, benévolo y protector para lo pequeños.

* Ven, Espíritu de consejo, de prudencia, de tolerancia, de paciencia, ayúdanos a ser guía para el que dude, maestro para el que no sabe, sostén para el que vacila, estímulo para el inmaduro. Y enséñanos también a saber dudar, a dejarnos aconsejar, a pedir tu luz, a ser dócil a tus inspiraciones.

* Ven, Espíritu de consuelo, de gozo íntimo y alegría desbordante. Enjuga nuestras lágrimas, cura nuestras heridas, mitiga nuestros dolores, transforma nuestros sufrimientos y que sepamos llevar consuelo a los demás, transmitir a toda alegría y esperanza.


* Ven, Espíritu de amor, de ternura, de generosidad, de entrega. Haz arder nuestro corazón en tu santo fuego. Contágianos de tu misericordia. Tú, que eres Padre de los pobres, despójanos, haznos pobres para que sepamos amar. Tú, que eres comunión de Dios, pacifícanos para que vivamos la unidad. Dios-Amor, enséñanos a amar.

domingo, 1 de junio de 2014

Vivir el Domingo 7º de Pascua: Día de la Ascensión del Señor

MATEO 28, 16-20
Los once discípulos fueron a Galilea al monte donde Jesús los había citado. Al verlo se postraron ante él, los mismos que habían dudado. Jesús se acercó y les habló así: - Se me ha dado plena autoridad en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todas las naciones, bautizadlos para vincularlos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo y enseñadles a guardar todo lo que os mandé; mirad que yo estoy con vosotros cada día, hasta el fin de esta edad.

NO CERRAR EL HORIZONTE
 Ocupados solo en el logro inmediato de un mayor bienestar y atraídos por pequeñas aspiraciones y esperanzas, corremos el riesgo de empobrecer el horizonte de nuestra existencia perdiendo el anhelo de eternidad. ¿Es un progreso? ¿Es un error?
Hay dos hechos que no es difícil comprobar en este nuevo milenio en el que vivimos desde hace unos años. Por una parte, está creciendo en la sociedad humana la expectativa y el deseo de un mundo mejor. No nos contentamos con cualquier cosa: necesitamos progresar hacia un mundo más digno, más humano y dichoso.
Por otra parte, está creciendo el desencanto, el escepticismo y la incertidumbre ante el futuro. Hay tanto sufrimiento absurdo en la vida de las personas y de los pueblos, tantos conflictos envenenados, tales abusos contra el Planeta, que no es fácil mantener la fe en el ser humano.
Sin embargo, el desarrollo de la ciencia y la tecnología está logrando resolver muchos males y sufrimientos. En el futuro se lograrán, sin duda, éxitos todavía más espectaculares. Aún no somos capaces de intuir la capacidad que se encierra en el ser humano para desarrollar un bienestar físico, psíquico y social.
Pero no sería honesto olvidar que este desarrollo prodigioso nos va "salvando" solo de algunos males y de manera limitada. Ahora precisamente que disfrutamos cada vez más del progreso humano, empezamos a percibir mejor que el ser humano no puede darse a sí mismo todo lo que anhela y busca.
¿Quién nos salvará del envejecimiento, de la muerte inevitable o del poder extraño del mal? No nos ha de sorprender que muchos comiencen a sentir la necesidad de algo que no es ni técnica ni ciencia ni doctrina ideológica. El ser humano se resiste a vivir encerrado para siempre en esta condición caduca y mortal.
Sin embargo, no pocos cristianos viven hoy mirando exclusivamente a la tierra, Al parecer, no nos atrevemos a levantar la mirada más allá de lo inmediato de cada día. En esta fiesta cristiana de la Ascensión del Señor quiero recordar unas palabras del aquél gran científico y místico que fue Theilhard de Chardin: "Cristianos, a solo veinte siglos de la Ascensión, ¿qué habéis hecho de la esperanza cristiana?".
En medio de interrogantes e incertidumbres, los seguidores de Jesús seguimos caminando por la vida, trabajados por una confianza y una convicción. Cuando parece que la vida se cierra o se extingue, Dios permanece. El misterio último de la realidad es un misterio de Bondad y de Amor. Dios es una Puerta abierta a la vida que nadie puede cerrar.
José Antonio Pagola

La Ascensión del Señor, Ciclo A